Todos solemos hablar por teléfono con nuestra pareja a lo largo del día. Planifica esta conversación como si hablaras con tu mejor cliente, piensa qué quieres decir, si llegaste bien, si tienes mucho lío, si vas a salir más tarde,… Habla poco, pregunta por el estado de la otra persona y despídete con un buen deseo, de forma alegre y agradable. (Evita conversaciones automáticas y vacías de contenido) Habla con tu familia de tus proyectos, de tus éxitos, de lo que más te ha gustado del día. Esfuérzate por que los tuyos sientan el orgullo de compartir la vida con una persona luchadora, trabajadora que contribuye con su trabajo a lo que sea que hagas. (Evita comentarios negativos sobre el trabajo y las frases hechas que denigran el esfuerzo) Busca espacios y momentos para interesarte mucho por lo que hacen las personas con las que compartes tu vida, escucha y escucha mucho, sin aleccionar, sin intentar dar consejos a la mínima. Y si crees que tu experiencia puede ser de ayuda, comparte como te sentiste en situaciones parecidas, qué hiciste cuando acertaste y qué cuando cometiste un error. Aunque nadie escarmienta por cabeza ajena, compartir las experiencias nos enriquece a todos.

Julia Hernández Luján / Directora General / Vivencia y Talento Consultores
La Revista de los Empleados
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