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Ahora que Microsoft se suma a la moda de los wearables o dispositivos “vestibles” buscando crecer en servicios, debemos conocer que Wearable hace referencia a los dispositivos electrónicos que se incorporan en alguna parte de nuestro cuerpo,  interactuando con nosotros y con otros dispositivos con la finalidad de realizar alguna función específica. Tal es el caso de los relojes inteligentes o smartwatchs, zapatillas de deportes con GPS incorporado y pulseras que monitorizan nuestro estado de salud. Este tipo de tecnología se encuentra cada vez más presente en nuestras vidas y tendrá, probablemente, un futuro muy largo.

Existe en el mercado relojes pensados para personas que constantemente miran sus pantallas de móvil. Son los llamados “relojes inteligentes”. También podemos encontrar lentes, gafas, pulseras, prendas de vestir…, que añadiéndoles microprocesadores electrónicos obtenemos productos wearables.

Tecnología Wearable

Dicen que para el año 2030 nuestro pijama llevará incorporado sensores que nos ayudaran a conciliar el sueño e incluso podremos regular la temperatura de nuestro cuerpo. Esto lo conseguiremos gracias a la tecnología wearable, capaz de medir el pulso cardiaco, la presión sanguínea o la conductividad de la piel.

Según el futurólogo Ian Person, que fue contratado en el año 2011 por la compañía hotelera Travelodge (cadena hotelera líder en establecimientos funcionales en Reino Unido e Irlanda) para estudiar el futuro del sueño, será posible llegar a un hotel, informar de nuestra temperatura ideal, colchón, almohada e iluminación preferidos y disfrutar de un descanso de “ensueño”.

Más cerca queda el año en que Apple pondrá a la venta su reloj Apple Watch. En el 2015 podremos llevar en nuestra muñeca un accesorio capaz de “casi todo”, hasta del envío de correos electrónicos.

LG trabaja también en esta categoría con productos inteligentes. Destaca, entre ellos, el primer wearable de sonido del mundo: unos auriculares con conectividad Bluetooth 3.0.

Se estima que las campañas de CrowdFunding están ayudando bastante al mundo de los wearable. Tal es el caso del Smartwatch Pebble que obtuvo mucho más importe del que se pedía en un primer momento para sacarlo adelante.

En medicina, la tecnología wearable también se está haciendo un hueco en el mercado, de tal manera que podremos cruzar nuestros datos con los de nuestro médico. Un ejemplo son los parches para monitorizar el movimiento de pacientes con párkinson, aunque ya se utilizaban inserciones como marcapasos, implantes y anticonceptivos subdérmicos.

Y, teniendo en cuenta por tanto que wearable es toda esta tecnología en contacto con la piel, se dice que, en menos de cinco años, podremos llevar implantado en nuestra palma de la mano, a modo de tatuaje digital, el sistema NFC (Near Field Communication) que nos permitirá, entre otras cosas,  abrir puertas y pagar con tarjetas de crédito que solo funcionen con nosotros.

Asegura John Rogers, el investigador de la Universidad de Illinois, a The New York Time que este tipo de implantes podría ser el siguiente paso lógico tras los tradicionales wearables.

Además de implantes existen pegatinas rectangulares que son como ordenadores adhesivos. La empresa MC10 ya desarrolla este tipo de tecnología.

Según la consultora Grand View Research, este mercado moverá unos 15.000 millones de euros en 2020.

Mientras tanto, tendremos que esperar a la próxima edición del Mobile World Congress (MWC) 2015 que agrupará a la industria móvil mundial y que se celebrará en Barcelona del 2 al 5 de marzo, donde más de 1.900 empresas expondrán sus productos tecnológicos.

¿Te implantarías en tu piel sensores que te permitieran todos estos beneficios?

¿Prefieres un “tatuaje útil” o un tatuaje meramente estético?

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