De cómo un viral se convierte en delito

De cómo un viral se convierte en delito

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Los virales pueden ser absurdos, divertidos, desagradables, jocosos.. pero el del pasado miércoles se convirtió en un delito. Así lo avisó la Policía desde su cuenta oficial en Twitter.

Un vídeo pornográfico protagonizado por una menor se hizo viral en Twitter. Era un vídeo casero, grabado con un móvil en el que se ve a una chica y a dos chicos. Al parecer son todos estudiantes de un instituto de Cádiz y tienen 15 ó 16 años. El vídeo que, enseguida empezó a extenderse por Twitter, ha llegado a ser Trending topic,.

El problema es muy grave porque no solo ha cometido un delito quien ha subido ese contenido a internet, sino también aquellos que han hecho retuit al vídeo (difundir los tuits con el link del vídeo) porque estarían colaborando a la difusión de pornografía infantil.

La Policía, también desde su cuenta de Twitter, anunció que lo estaba investigando y avisaban a la gente de que no estaba bien repetir el hashtag que se había hecho Trending Topic. «Distribuir un vídeo así es DELITO ¡No lo compartas! Y no repitamos el desafortunado hashtag (¡Pensemos en la víctima! Y más, si es menor)», rezaba el tuit de la @policia

La mayoría de los que hablaban del tema era porque estaban escandalizados y lo hacían para decir que era una vergüenza. Sin embargo, el efecto rebote era inevitable: cuanta más gente dice ‘no miréis esto’, más gente se entera y más gente lo mira.

El asunto ha tenido un montón de ramificaciones: uno de los chicos del vídeo se ha hecho famoso y tiene ya más de 19.000 followers, alguien ha difundido el bulo de que la chica del vídeo se ha suicidado (falso).

Hace una semana, en Reino Unido, pasó más o menos lo mismo en Facebook con otro vídeo muy desagradable de menores que se hizo muy viral y en pocas horas era compartido 16.000 veces.

El problema es que en estos casos las redes sociales van siempre detrás, por muy rápido que borren los contenidos ya se han extendido.

No se trata de ningún juego y de ninguna broma, puesto que empieza a ser demasiado habitual los casos en los que imágenes sexuales sirven para hacer mobbing a adolescentes y han acabado mal, la canadiense Amanda Todd acabó suicidándose con 15 años el octubre pasado.

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