En este artículo vamos a tratar las particularidades en la contabilidad de hoteles con otro tipo de empresas. La manera de elaborar los registros contables viene condicionada por los servicios que prestan este tipo de empresas.

Cuestiones de fondo

Los hoteles no almacenan producción, sino que se dedican a la prestación de servicios a sus clientes en concepto de alojamiento y restaurante como principal actividad. Y la forma de contabilizar los ingresos es una de las principales diferencias, ya que las empresas contabilizan los ingresos al momento de la emisión de la factura que es un concepto de contabilidad financiera, mientras que los hoteles contabilizan el ingreso por la producción que es un concepto de contabilidad analítica y de gestión, que hace referencia al momento en el que se presta el servicio. Por producción se entiende la cifra neta de la venta de habitaciones, siendo esta el resultado de las ventas brutas, menos los descuentos o deducciones que se hayan producido. Por ejemplo la producción diaria de una habitación tiene un precio de 100€ la noche, y una persona se queda alojada en el hotel 10 noches, siendo los días 28, 29, 30, 31 de diciembre 2018 y los días 1, 2, 3, 4, 5 y 6 de enero 2019, y suponiendo que el hotel factura el último día de la estancia; si contabilizamos como lo suelen hacer las empresas por la fecha de facturación se asignaría al mes de enero y al año 2019 toda la producción de esas estancias que sería de 1.000€, de esta forma tendríamos factores aplicados a la estancia contabilizados en años separados mientras que la venta iría, como se ha dicho, en el año 2019, falseándose de esta forma el resultado de estos dos años, por defecto en el año 2018 y por exceso en el 2019. Si por el contrario se contabiliza como lo suelen hacer los hoteles en función de la producción, contabilizaríamos como ingresos y cifra de negocios en el año 2018, 400€, y 600€ en el año 2019, de esta forma se correlacionan los flujos de producción con los de costes y el resultado es más fiel a la realidad.

Otra diferencia es en la contabilización de los gastos, que se suele clasificar por su naturaleza y por departamento en cuentas diferentes para llevar un mayor control del coste y poder repartirlo por cada centro que produzca un ingreso, para sacar una cuenta resultado por cada departamento, como por ejemplo puede ser el departamento Habitaciones, el departamento de Alimentos y Bebidas, etc. Y por eso se suele diferenciar entre compras de alimentos, de bebidas, de consumibles, de combustibles, etc. Y también se reparte el coste de personal por cada departamento.

Y todo coste va correlacionado con los flujos de producción.

Otra diferencia suele ser la contabilización de las reservas, que las contabilizan como depósitos recibidos a corto plazo(pasivo), en lugar de anticipos de clientes.

En el tema de las existencias tienen una gran variedad, separándolos en bebidas, comidas, productos de limpieza, artículos de habitaciones (amenities), combustibles, etc.

Conclusión

Al utilizar el concepto de producción a la hora de contabilizar los ingresos, la cifra de negocios del impuesto de sociedades difiere del volumen de operaciones del modelo 390, ya que el modelo 390 hace referencia a la facturación y esta se produce en el momento de la emisión de la factura. Esto que en una empresa suele ser motivo de inspección cuando no cuadra la cantidad del modelo 390 con la del Impuesto de Sociedades, en este sector hotelero es lo normal, ya que por el tipo de actividades de este sector que es una prestación de servicio que se produce por cada día y durante varios días el resultado más fiel a la realidad se logra con la correlación de los flujos de producción con los de los costes necesarios a esa producción por día.