Como comentamos en artículos anteriores, hay motivos, que se repiten con frecuencia, por los que Hacienda realiza inspecciones. En este artículo, daremos algunos consejos sobre qué pasos podemos seguir para evitar darle a Hacienda esos motivos.

Cuestiones de fondo

Como resulta obvio, el primer paso para evitar una inspección es mantener la sociedad libre de irregularidades y fuera de actos contrarios a la normativa fiscal. Para ello es necesario contar con el apoyo de un buen asesor fiscal.

Otro aspecto importante es facilitarle toda la información relevante, ya sea o no contrario a la normativa, para poder actuar con diligencia y hacer una previsión lo más ajustada posible a las partidas que posiblemente regularice el inspector.

Es importante la llevanza de la contabilidad de manera ordenada y lo más actualizada posible. Y, entre otros, tener localizados los justificantes de las cantidades contabilizadas (facturas, recibos,…)ya que son la base de las declaraciones presentadas.

Analizar con profundidad operaciones de gran volumen o impacto fiscal será relevante para anticiparse a los riesgos fiscales que puedan conllevar.

Uno de los modelos que más información facilita a la Agencia Tributaria es el Modelo 347. En éste modelo se declaran todas las operaciones con terceros que superen los 3.005,06€ durante el año natural. Ésta información permite el cruce de datos tanto con nuestros clientes como con nuestros proveedores. Por ello, el hecho de cruzar previamente los datos a declarar con nuestros clientes y proveedores nos ayudará a detectar posibles incidencias (duplicidad de facturas, error en importes, omisión de facturas,…) y corregirlas a tiempo para evitar descuadres que en un futuro sean el motivo de la inspección.

Otra de las herramientas con las que cuenta Hacienda es el Suministro Inmediato de Información (SII). Es importante que previo a la presentación de los modelos mensuales (IVA, Operaciones Intracomunitarias…), comprobemos que lo declarado en el SII coincide con lo declarado en los modelos para igualmente, detectar posibles incidencias, y corregirlas de forma anticipada.

Cuando presentamos los modelos anuales, un paso a realizar antes del envío de presentaciones, es revisar que éstos cuadran con los modelos trimestrales o mensuales presentados con anterioridad. De este modo podemos detectar posibles descuadres a regularizar antes de presentar el resumen anual. Un error común es el descuadre del Importe Neto de la Cifra de Negocios declarado en el Impuesto de Sociedades con las cantidades declaradas en las declaraciones trimestrales de IVA.

Es recomendable tener el calendario del contribuyente muy presente para evitar presentaciones fuera de plazo. Echar un vistazo cada mes nos llevará apenas unos minutos y puede evitar que presentemos declaraciones o incluso olvidemos modelos que estemos obligados a presentar o se pasen los plazos para presentar otro tipo de declaraciones que no se realizan habitualmente (cambio de opción de los pagos a cuenta del Impuesto sobre Sociedades, modelos de operaciones vinculadas, Impuestos Especiales, renuncia a estimación directa simplificada y estimación objetiva, renuncia al criterio de caja…).

Cuando solicitamos devoluciones de IVA, Sociedades o IRPF, es importante cotejar que la base de esas declaraciones son conformes a la normativa fiscal vigente, ya que, uno de los motivos habituales de inspección es la solicitud de devoluciones, y, por tanto, nos estaríamos anticipando a posibles irregularidades.

Además siempre es importante antes de realizar el cierre fiscal-contable del ejercicio analizar las subvenciones y su transferencia al resultado del ejercicio así como revisar si los beneficios fiscales aplicados en los impuestos cumplen con todos los requisitos para su aplicación.

Conclusión

En muchas ocasiones las inspecciones vienen desencadenadas por falta de experiencia, al incurrir en errores que hacen saltar la alarma por parte de la Agencia Tributaria. Por ello es fundamental contar con profesionales experimentados, no solo cuando Hacienda llama a la puerta, sino en la gestión diaria de su negocio, ya que un buen asesor fiscal evitará incurrir en errores y le ayudará en su planificación fiscal buscando siempre el beneficio del cliente.